Las llamadas “tarjetas revolving” son un producto financiero que reúne las características tanto de un crédito tradicional como de un préstamo personal, por cuanto permite a su titular disponer de un límite de crédito mediante compras o disposiciones en efectivo, a cambio del pago mensual de una cuota que comprende principal e intereses.

Cuidado con las Tarjetas Revolving

Hasta aquí todo parece normal….pero hay truco, sí.

Financiación barata

Efectivamente, a diferencia del préstamo personal, en el que la entidad financiera fija la de antemano el plazo de devolución del capital prestado y los intereses, en este producto financiero es el consumidor el que decide la cantidad mensual que quiere pagar, en ocasiones llamativamente baja en relación al crédito que se ha utilizado.

Ya sea por necesidad, por darse un capricho o por cualquier otra razón, disponer de inmediato de, por ejemplo, 5.000 euros, y devolverlos en cómodas cuotas de, por ejemplo, 100 o 200 euros al mes, es, desde luego, una válvula de escape, en unos casos, y un magnífico reclamo publicitario, en otros. Esta, y no otra, es la razón por la que tanta gente ha adquirido una de estas tarjetas.

¿Dónde está el truco entonces? ¿Cuándo surgen los problemas?

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